RETO: ¿Cómo podría diseñar una experiencia educativa que motive a los estudiantes a aprender y actuar sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de forma autónoma, pasando del conocimiento a la acción?
RESULTADO: Una caja misteriosa que, por fuera explica los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con un cuento y un juego de investigación. Una vez resuelto el juego se puede abrir y dentro tiene todas las fases para llevar a cabo un proyecto real.
El proyecto se presenta a los niños y niñas como una oportunidad para empezar a cambiar el mundo hoy mismo.
RETO: ¿Cómo podríamos combatir la soledad no deseada sufrida por personas de cualquier edad?
RESULTADO: Una app que conecta a las personas a través de juegos no competitivos pensados para compartir buenos momentos juntos. Además también permite conocer a gente nueva con la que se comparten intereses.
Pensada para todas las edades y cualquier nivel tecnológico, facilita conexiones significativas e intergeneracionales.
RETO: Construir una instalación que explore cómo será el futuro de las relaciones de cara al año 2048
RESULTADO: Una instalación inmersiva en la que las plantas invaden por completo el espacio y reaccionan a la presencia humana, haciendo reflexionar al visitante sobre las relaciones entre las personas y su entorno.
Recibió a más de 16,000 visitantes durante el mes que estuvo expuesta en la Central del Diseño de Madrid.

Esta instalación fue parte de la Bienal de Diseño y Arquitectura Mayrit, expuesta durante un mes en la Central del Diseño de Madrid, donde recibió más de 16 000 visitantes.
El reto consistía en explorar cómo serán las relaciones en el año 2049. A través de un ejercicio de Diseño de Futuros, mapeamos un sistema lleno de señales relacionadas con la tecnología, la naturaleza y las relaciones humanas. A partir de estas señales, identificamos tendencias clave que polarizamos para imaginar escenarios futuros. De ahí surgió un mundo donde el ser humano da un paso atrás habilitando nuevas maneras de comunicarse con todos los seres vivos.
La instalación busca colocar al visitante en una posición incómoda, transportándolo a un espacio completamente invadido por plantas, que además reaccionan a su presencia. Este entorno genera una reflexión sobre nuestra interacción con otros seres vivos y cómo podría evolucionar en el futuro.
Cuando nos unimos al equipo, estaban en plena retrospectiva para recopilar feedback y mejorar su forma de trabajo. Identificamos que, pese a la motivación, la falta de tiempo y estructura dificultaba el avance.
Junto con otras dos compañeras, diseñamos un nuevo sistema basado en pequeños grupos con un calendario estructurado pero flexible. También desarrollamos una plantilla adaptable para facilitar la integración de cualquier miembro del equipo. Implementamos el primer ciclo de trabajo, ajustándolo según las necesidades y recogiendo opiniones al final para seguir iterando. Aunque el modelo sigue evolucionando, permitió mejorar la eficiencia y alcanzar un análisis más profundo.
Con el material recopilado en estos ciclos, colaboramos también en la elaboración del informe anual de tendencias.